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Frases del Señor de los Anillos


Las mejores frases de "El Señor de los Anillos" 

Muchos de los que viven merecen morir, y muchos de los que mueren merecen la vida. ¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos. (SA I, 2) Gandalf. 

No te entrometas en asuntos de magos, pues son astutos y de cólera fácil. (SA I, 3) Gildor. 

No pidas consejo a los elfos, pues te dirán al mismo tiempo que sí y que no. (SA I, 3) Frodo. 

Raras veces los Elfos dan consejos indiscretos, pues un consejo es un regalo muy peligroso, aun del sabio al sabio, ya que todos los rumbos pueden terminar mal. (SA I, 3) Gildor. 

El coraje se encuentra en sitios insólitos. (SA I, 3) Gildor. 

Los atajos cortos traen retrasos largos. (SA I, 4) Pippin. 

Los atajos cortos traen retrasos largos, pero las posadas los alargan todavía más. (SA I, 4) Frodo. 

Aquel que quiebra algo para averiguar que es ha abandonado el camino de la sabiduría. (SA II, 2) Gandalf. 

Aun las arañas más hábiles pueden dejar un hilo flojo. (SA II, 2) Gandalf. 

El valor necesita fuerza ante todo, y luego una ama. (SA II, 2) Boromir. 

Sólo desesperan aquellos que ven el fin mas allá de toda duda. (SA II, 2) Gandalf. 

Es sabiduría reconocer la necesidad, cuando todos los otros cursos ya han sido considerados aunque pueda parecer locura a aquellos que se atan a falsas esperanzas. (SA II, 2) Gandalf. 

Los débiles pueden intentar esta tarea con tantas esperanzas como los fuertes. Sin embargo, así son a menudo los trabajos que mueven las ruedas del mundo. Las manos pequeñas hacen esos trabajos porque es menester haceros, mientras los ojos de los grandes se vuelven a otra parte. (SA II, 2) Elrond. 

Desleal es aquel que se despide cuando el camino se oscurece. (SA II, 3) Gimli. 

No jure que caminara en las tinieblas quien no ha visto la caída de la noche. (SA II, 3) Elrond. 

Un juramento puede dar fuerzas a un corazón desfalleciente. (SA II, 3) Gimli. 

Cuando las cabezas no saben qué hacer hay que recurrir a los cuerpos. (SA II, 3) Boromir. 

Que el labrador empuje el arado, pero elige una nutria para nadar, y para correr levemente sobre la hierba y las hojas, o sobre la nieve... un Elfo. (SA II, 3) Légolas. 

El trabajo que nunca se empieza es el que más tarda en terminarse. (SA II, 7) Sam. 

Ocurre a menudo que las viejas guardan en la memoria cosas que los sabios de otros tiempos necesitaban saber. (SA II, 8) Celeborn. 

Donde la vista falla la tierra puede traernos algún rumor. (SA III, 2) Aragorn. 

La solución se encuentra a menudo a la salida del sol. (SA III, 2) Légolas. 

Cuando los grandes caen, los pequeños ocupan sus puestos. (SA III, 2) Aragorn. 

Las ovejas terminan por parecerse a los pastores y los pastores a las ovejas. (SA III, 4) Bárbol. 

Quien primero golpea, si golpea con bastante fuerza, quizá no tenga que golpear de nuevo. (SA III, 5) Gandalf. 

Un arma traidora es siempre un peligro para la mano. (SA III, 5) Gandalf. 

La esperanza no es la victoria. (SA III, 5) Gandalf. 

En la duda, un hombre de bien ha de confiar en su propio juicio. (SA III, 6) Háma. 

Las noticias que llegan de lejos rara vez son ciertas. (SA II, 6) Théoden. 

Hay dos formas en las que un hombre puede traer malas nuevas. Puede ser un espíritu maligno, o bien uno de esos que prefiere la soledad y sólo vuelven para traer ayuda en tiempos de necesidad. (SA III, 6) Gandalf. 

Un corazón leal puede tener una lengua insolente. (SA III, 6) Théoden. 

Para ojos aviesos la verdad puede ocultarse detrás de una mueca. (SA III, 6) Gandalf. 

Más de una vez, el huésped a quien nadie ha invitado resulta ser la mejor compañía. (SA II, 7) Éomer. 

El amanecer es siempre una esperanza para el hombre. (SA III, 7) Aragorn. 

Quien no es capaz de desprenderse de un tesoro en un momento de necesidad es como un esclavo encadenado. (SA III, 9) Aragorn. 

El visitante que escapó por el techo lo pensará dos veces antes de volver a entrar por la puerta. (SA III, 10) Gandalf. 

Los traidores siempre son desconfiados. (SA III, 10) Gandalf. 

No puede ser al mismo tiempo tirano y consejero. (SA III, 10) Gandalf. 

Cuando la conspiración está madura, el secreto ya no es posible. (SA III, 10) Gandalf. 

A menudo el odio se vuelve contra sí mismo. (SA III, 10) Gandalf. 

No te entrometas en asuntos de magos, que son gente astuta e irascible. (SA III, 11) Merry. 

El peligro llega por la noche cuando menos se lo espera. (SA III, 11) Gandalf. 

El daño del mal recae a menudo sobre el propio mal. (SA III, 11) Théoden. 

Los artilugios creados por un arte superior al que nosotros poseemos son siempre peligrosos. (SA III, 11) Gandalf. 

El que mordía fue mordido, el halcón dominado por el águila, la araña aprisionada en una tela de acero. (SA III, 11) Gandalf. 

Una mano quemada es el mejor maestro. Luego cualquier advertencia sobre el fuego llega derecha al corazón. (SA III, 11) Gandalf. 

Solo atravesando la noche se llega a la mañana. (SA IV, 2) J.R.R. Tolkien. 

A menudo la noche trae las nuevas a los parientes cercanos. (SA IV, 5) Faramir. 

Tarde o temprano el crimen siempre sale a la luz. (SA IV, 5) Faramir. 

Los ojos parpadean si los pies tropiezan. (SA IV, 5) Faramir. 

Al caer la noche las cosas parecen a veces más grandes de lo que son. (SA IV, 5) Anborn. 

El alabar lo que es digno de alabanza no necesita recompensa. (SA IV, 5) Faramir. 

Parece menos grave aconsejar a alguien que falte a una promesa que hacerlo uno mismo, sobre todo si se trata de un amigo atado involuntariamente por un juramento nefasto. (SA IV, 6) Faramir. 

Donde hay vida hay esperanza y necesidad de vituallas. (SA IV, 7) Sam. 

Los actos generosos no han de ser reprimidos por fríos consejos. (SA V, 1) Gandalf. 

Es en la mesa donde los hombres pequeños realizan las mayores proezas. (SA V, 1) Beregond. 

Un golpe apresurado suele no dar en el blanco. (SA V, 2) Aragorn. 

Donde no falta voluntad siempre hay un camino. (SA V, 3) Dernhelm (Éowyn). 

No siempre los consejos han de encontrarse en los artilugios de los magos o en la precipitación de los locos. (SA V, 4) Denethor. 

Un traidor puede traicionarse a sí mismo y hacer involuntariamente un bien. (SA V, 4) Gandalf. 

La necesidad no tolera tardanzas, pero más vale tarde que nunca. (SA V, 5) Éomer. 

Cuando todo está perdido llega a menudo la esperanza. (SA V, 9) Légolas. 

El valor de las grandes hazañas no merma nunca. (SA V, 9) Légolas. 

Donde hay un látigo hay una voluntad. (SA VI, 2) Uruk Hai. 

Aun aquellos que no tienen espada pueden morir bajo una espada. (SA VI, 5) Éowyn. 

No siempre lo bueno es estar curado del cuerpo. (SA VI, 5) Éowyn. 

A mucha gente le gusta saber de antemano qué se va a servir en la mesa; pero los que han trabajado en la preparación del festín prefieren mantener el secreto; pues la sorpresa hace más sonoras las palabras de elogio. (SA VI, 5) Gandalf. 

No dejéis que vuestras cabezas se vuelvan más grandes que vuestros sombreros. (SA VI, 6) Bilbo. 

Ciertas heridas nunca curan del todo. (SA VI, 7) Gandalf. 

Es viento malo aquel que no trae bien a nadie. (SA VI, 9) Tío Gamyi. 

Cuando las cosas están en peligro alguien tiene que renunciar a ellas, perderlas, para que otros las conserven. (SA VI, 9) Frodo. 

Suele ocurrir que en tiempos de peligro los hombres oculten el tesoro más preciado. (SA VI, Ap.) Aragorn.